La Universidad Pública de Navarra adquiere una escultura de Henri Lenaerts, un cuadro de Mariano Royo y una serie de fotografías de Carlos Irijalba

Estas obras de arte se incorporan al patrimonio artístico de la Universidad que ya cuenta con más de 90 obras, principalmente de artistas contemporáneos navarros

La Universidad Pública de Navarra ha adquirido tres nuevas obras de arte que se incorporan de este modo a su patrimonio artístico compuesto ya por más de 90 obras, principalmente de artistas contemporáneos navarros. En concreto las nuevas obras adquiridas son la escultura Ritmo vital del artista belga afincado en Navarra Henri Lenaerts, y que ha sido instalada en el Campus de Arrosadia; y el cuadro “Sin Título” de la serie Semana Santa del pintor Mariano Royo. La última adquisición es un encargo institucional al fotógrafo pamplonés Carlos Irijalba quien a través de una colección de fotografías llevará a cabo una investigación artística in situ, en el Campus de la Universidad Pública de Navarra.

Las obras han sido presentadas esta mañana por el Vicerrector de Estudiantes y Extensión Cultural de la Universidad Pública de Navarra, Julián Garrido Segovia, a quien han acompañado los artistas Henri Lenaerts y Carlos Irijalba.

Ritmo vital de Lenaerts

Ajeno a cualquier tipo de circuito de exposiciones temporales, de galeristas y de publicaciones artísticas de actualidad, Henri Lenaerts vive en Irurre (Navarra) desde 1971, después de recorrer Europa, Asia y parte de África. De origen belga, nace en Molenbeek-St-Jean (Bruselas, 1923) el mismo año que el español Antonio Tàpies o el americano Roy Lichtenstein, y en la misma década que artistas de la talla de Eduardo Chillida (24), Robert Rauschenberg (25) o Andy Warhol (29). Pero como la vida de cualquier artista, la de Lenaers es muy particular, irrepetible y enriquecida de forma singular por sus estancias en la India.

Hombre de una espiritualidad de orden religioso y de profundas preocupaciones existenciales, Lenaerts es el prototipo de un productor infatigable, notable tanto por su compromiso plástico como por el personal, envuelto de una sencillez e inteligencia que sorprenden. Es un creador de formas humanas, que se nutre de las fuentes y el espíritu del clasicismo griego (Partenón), de la plástica medieval (Catedrales de Chartres y Vézelay), del Renacimiento italiano (Boticelli, Leonardo y Miguel Ángel) y del Romanticismo francés (Carpeaux, Rodin, Maillol, Bourdelle, Poussin), así como de la cultura y tradiciones orientales (India, principalmente).

Ha trabajado principalmente con la arcilla y la escayola, aunque también cuenta con obras en bronce, un material que él mismo reconoce como su preferido. El empleo de otros materiales como el hierro, la madera o las diferentes clases de piedras, especialmente la pierre bleue, han tenido en el conjunto de su obra un tratamiento y una atención más ocasional y experimental, motivado por algunos encargos, principalmente del Estado Belga, o estimulado por sus propias necesidades creativas personales.

La obra adquirida por la Universidad Pública de Navarra, bajo el título Ritmo vital es una pieza escultórica en bronce que representa una mujer joven que trata de levantarse desde su asiento para incorporarse a una nueva posición sin determinar. De estilo figurativo, el espectador se encuentra ante un cuerpo físico, rítmico y armónico, de una modelo imaginaria no real, ejecutada con gracia, ternura, sensibilidad y una sensación aérea que recorre toda la figura. En el se observa una perfecta plasticidad del cuerpo con contornos elegantes, sin cortes en los volúmenes, y bien modelados que sabiamente transmiten la vitalidad de una persona satisfecha con ella misma, y que continúa su propio ritmo de vida. El tocado y el vestido responden a la moda belga de los años 50.

Existen tres versiones más de Ritmo vital, pero ninguna de ellas es igual, ya que no responden a una reproducción mecánica, sino a modificaciones firmadas por el propio Lenaerts. El modelo original en escayola fue destruido por él mismo. Las cuatro fundiciones se llevaron a cabo en GITICUM. La primera fundición, por encargo del Estado Belga, corresponde al año 58 y se exhibe en la Plaza Mayor de Ostende (Bélgica), junto al Ayuntamiento de la ciudad. La obra adquirida por la Universidad Pública de Navarra es la segunda fundición del año 59, que hasta ahora había estado en manos del artista. Las otras dos fundiciones en bronce son de los años 60 y 70. La de los 60 es propiedad de la Société Genérale de Bruselas y la otra del Banco Morgan de Bruselas.

Con esta adquisición, la tercera de un artista no navarro para el Patrimonio de la Universidad Pública de Navarra, se ha querido reconocer a una trayectoria humana y artística silenciosa y meritoria, la de un humanista culto y admirable, vinculado a Navarra desde hace casi 35 años.

La abstracción de Mariano Royo

La segunda obra que ha adquirido la Universidad Pública de Navarra. el cuadro “Sin Título” de la serie Semana Santa- pertenece a uno de los más consagrados artistas navarros del siglo XX, Mariano Royo quien perteneció a la Escuela de Pamplona, donde se incluyen una lista de artistas de su generación que vivían en un ambiente de figuración y crítica social.

Royo en su corta pero intensa vida artística, entendió la vanguardia no como movimiento artístico ni como patrimonio de nuestro tiempo, sino como una actitud personal ante la vida, como una actividad ética. En la búsqueda por la novedad de este artista esencialmente pintor, se encuentran en los escritos de arte locales una vocación artística decidida marcada por tres etapas: realista, surrealista y abstracta. En sus inicios, Royo representa, con un carácter marcadamente realista, motivos cotidianos del entorno urbano. Después, evoluciona hacia realidades más complejas, fundiendo figura y paisaje en conjuntos surrealistas y oníricos. En su última etapa, intensificada por sus viajes a Nueva York y su contacto directo con las obras de Guerrero, Rothko o Kline, aflora el expresionismo abstracto.

La obra, Sin Título (Serie de Semana Santa), realizada en 1982 con una técnica de acrílico/lienzo, presenta sobre un fondo de manchas irregulares y luminosas, con colores pasteles amarillentos y azulados, un imaginativo paso de Semana Santa, que vibra de forma mágica a través de alusiones gráficas a elementos reconocibles como los penitentes, la cruz de Cristo y el propio paso, sugeridos a través de planos intensos de forma y color. La fuerza del cuadro reside en la tensión casi violenta entre el espacio de la iconografía del paso religioso, y el espacio amplio y abierto, representado por los claros fondos luminosos.

Iniciada la década de los 80, Royo ha abandonado definitivamente la opción figurativa y en parte la técnica del óleo. En este cuadro, como en otros de la misma época, se inclina por el uso de una pintura acrílica, que seca rápidamente y le permite trabajar sin boceto previo, aplicándola en grandes planos y pinceladas anchas. En este caso, bajo una apariencia abstracta subyacen referencias concretas a la realidad, a escenarios vividos por el pintor en la Semana Santa andaluza del año 81. La fuerza de la iconografía religiosa andaluza es interpretada por Royo con un impacto visual cargado de cierto fatalismo y de intensa viveza. Todavía los elementos del cuadro se reconocen, algo que no ocurre en las últimas obras pintadas por el artista, más expresivas y abstractas todavía si cabe.

Con esta adquisición, la Universidad acoge en sus fondos una de las obras de la Serie de Semana Santa, que se encuentra distribuida entre entidades públicas (Museo de Navarra y Parlamento de Navarra) y particulares. Además la Universidad Pública de Navarra quiere reconocer, cuando se cumplen 20 años de su muerte, a ese artista rompedor para su época, para los artistas de la Escuela de Artes y Oficios, para los de la Escuela de Pamplona, para sus alumnos y para su público; sin duda el más arriesgado, el que más intensamente parece que encaraba la vida, consigo mismo y con los demás, el más brutal colorista: un gran artista.

Investigación artística en el Campus

La tercera adquisición que ha llevado a cabo la Universidad Pública de Navarra corresponde a un encargo institucional al artista pamplonés Carlos Irijalba, en una apuesta diferente, por la innovación, por la creatividad, por una investigación artística en el Campus de la Universidad.

Se trata de una invitación a un joven artista, con una cierta trayectoria artística: estudios, proyectos, becas, premios, etc. para que a modo de “residence d’artiste” (evocando el estilo de las pepinières européennes) realice un proyecto artístico para y en el Campus de la Universidad Pública de Navarra, durante un año.

Con el deseo de que el Campus Universitario continúe siendo un espacio para el arte contemporáneo, los dos pilares reflexivos del proyecto serán el paisaje como construcción estética y el territorio (arquitectura y seres humanos) como escenario vivo de la vida universitaria. El proyecto artístico debe realizarse mediante una lectura contemporánea por parte del artista (nueva visión: recreación paisajística, descodificación de la visión cotidiana y habitual); en definitiva una revisión del Campus Universitario de la Universidad Pública de Navarra con una propuesta de arte público.

Los resultados del trabajo, previsto para finales de este año 2006, se presentarán en una exposición pública. Además la Universidad Pública de Navarra adquirirá cinco obras fotográficas del artista para los fondos de su colección particular, que podrían ubicarse en los espacios de las cinco escuelas universitarias de la institución.

Más de 90 obras en el patrimonio cultural

La Universidad Pública de Navarra cuenta con 90 obras a las que hay que añadir las ahora adquiridas que conforman su patrimonio artístico, una colección en la que tienen un gran peso las obras de artistas navarros contemporáneos. La primera obra que se integró en esta colección de arte de la Universidad Pública de Navarra fue un dibujo de una “paloma” del artista Rafael Alberti, dibujo que dedicó a la Universidad, durante el transcurso de una breve estancia del poeta en Pamplona en 1990. Hoy, este dibujo a caballo entre el valor artístico y la cualidad simbólica constituye el primer ingreso consignado en el catálogo del Patrimonio Artístico de la Universidad.

Pero no es hasta 1993 cuando la institución da muestras de su voluntad de propiedad artística. De ese año datan las primeras adquisiciones de obras. Desde entonces, el Patrimonio Artístico de la Universidad Pública de Navarra se ha ido constituyendo hasta reunir, hoy, 90 piezas catalogadas, obra de más de medio centenar de autores autores. En su mayoría, las obras se ubican en dependencias de uso más bien minoritario y en muchos casos restringido, a excepción de varias esculturas instaladas en el campus y otra en la Sala de Lectura de la Biblioteca. Tres obras murales se encuentran también en interiores de acceso público: dos nuevamente en la Biblioteca, otra en el edificio de Comedores.

La mayoría de estas obras fueron recogidas en una publicación que edito la Universidad Pública de Navarra en el año 2003 en donde se muestran las reproducciones, fichas catalográficas y los datos curriculares de las piezas, que en ese momento componían el patrimonio artístico de la Universidad Pública de Navarra.

A ello hay que añadir las últimas esculturas adquiridas por la Universidad Pública de Navarra como la obra de Néstor Basterretxea “Martín de Azpilicueta. Doctor Navarro” instalada en el Campus; la titulada “El Círculo del Deporte” un conjunto escultórico colocado en el entorno del Pabellón Deportivo y del que es autor, Josep Blasco i Canet; o el “Icaro” de la artista alsasuarra Dora Salazar instalado en el Rectorado. A ello se añaden las seis obras que conformaron la exposición “Sifón y botella de ron: seis aproximaciones al primer Dalí”, promovida por la Universidad, en la que seis pintores con lenguajes diferentes, (José Ignacio Agorreta, Angel Arbe, José Miguel Corral, Jokin Manzanos, José Luis Mayor y Félix Ortega), interpretaban esta obra del creador ampurdanés.

 

Noticia vista en la UPNA

Mariano Royo fue profesor mio de Dibujo y Pintura y siempre lo he admirado mucho.