Más fraudes nigerianos

Llegan tantos mensajes que esconden fraudes que es un verdadero problema intentar censarlos. Ultimamente lo más abundantes son los de captación de “mulas”, incautos que reciben aparentes ofertas de trabajo que consisten en enviar dinero procedente de phishing a través de Western Union a redes de delincuentes basadas en Ucrania y otros destinos exóticos.

Y lo que me asombra es la enorme variedad en la redacción de los faudes de herencias intestadas.

Como la que recibí hoy:

EXCEL CHAMBERS
2,Mitre Road
Manchester M13 0NU
United Kingdom
16h June, 2008
THIS IS FOR YOUR ATTENTION

We wish to notify you again that you were listed as a beneficiary to
the total sum of Four million Six hundred thousand British Pounds
Sterling in the intent of the deceased (names now withheld since this
is our second letter to you). We contacted you because you bear the
surname identity and therefore can present you as the beneficiary to
the inheritance since there is no written will.
Our legal services aim to provide our private clients with a complete
service. We are happy to prepare wills, set-up and administer Trusts,
carry out the administration of estates and prepare and administer
powers of attorney.
As I am not very sure of getting your consent on the issue, I prefer
not to divulge my full identity so as not to risk being disbarred. I
need not emphasize to you that the sensitivity of this issue need not
be toyed with by neglecting its confidentiality.
Due to the risk involve and also the activities of fraudsters now
rampant on the Internet, and until I am sure of your consent, full
co-operation and genuine willingness to assist me for our mutual
benefit, I would prefer that we maintain correspondence by email.
Upon acceptance, I shall send to you a copy of the probate and
Inheritance return information form and the Detailed Information on
how this business would be successfully transacted.
At this point I want to assure you that your true consent, full
co-operation and confidentiality are all that are required for us to
take full advantage of this great opportunity.
Do send your full Names, address, and Private telephone & fax numbers
for easy communication and to enable us file necessary documents at
our High court probate division for the release of this sum of money.
Please note that you can also reach me at:
m.underwood@merseymail.com
or FAX: +44 870 490 1653

¿De verdad ha subido tanto el petróleo?

En uno de esos mensajes en cadena he recibido esta comparativa (no sé si se leerá al pegarla en el editor).

Tabla comparativa del precio del barril de petróleo y precio del litro de gasóleo

Año 2000

 

02 de Junio de 2008

Cambio U.S. Dólar $  – Euro €

 

1,2

 

Cambio U.S. Dólar $  – Euro €

 

0,643

 

 

 

 

 

Precio barril de petróleo

60 $ = 72,00 €

 

Precio barril de petróleo

125,57 $ = 80,74€

 

 

 

 

 

Precio de 1 litro de gasóleo

0,65 €/Lt.

 

Precio de 1 litro de gasóleo

1,308 €/Lt.

       

Subida precio del barril de petróleo de 72,00 € a 80,74 € = 11,21 %

      

Campamante08

Subida precio del litro de gasóleo de 0,65 € a 1,308 € = 100,12 %

¿Alguien puede confirmarme si estos datos son ciertos?

Si lo son, ¿Qué es lo que justifica la diferencia?

Radio en Navarra: 75 años de historia a cuatro voces

Artículo de AINHOA PIUDO (PAMPLONA) par Diario de Navarra

  • La radio en Navarra ha cumplido 75 años. Teodoro González, Serafín Ramírez, Carlos Pérez Conde y William, cuatro locutores imprescindibles de ayer y de hoy, se encuentran para compartir recuerdos e impresiones.
  • William: “La radio que hay ahora me aburre soberanamente, porque todo el mundo hace lo mismo a la misma hora”

Un estudio de radio pamplonés es el punto de reunión entre los locutores Teodoro González, Serafín Ramírez, Carlos Pérez Conde y Enrique de Cía, mucho más conocido como William. Pero sólo físicamente. En realidad, el sitio de encuentro, el lugar común de todos ellos, es el amor por la radio, un medio que ha cumplido tres cuartos de siglo en Navarra. Hace 75 años que nacía Radio Navarra EAJ-6 en la calle Mayor de Pamplona, la que luego sería Radio Requeté y después Radio Pamplona.

Cuando estos cuatro locutores echan la vista atrás, se van entrelazando recuerdos y nombres relacionados con este medio, al que todos llegaron “por pura vocación”: el primer día que se enfrentaron a un micrófono; el trabajo “de artesanos” de los técnicos o controlistas; la obligatoriedad hasta el año 77 de conectar con el parte informativo de Radio Nacional; el día del año 75 en que la policía acudió al Festival de Villancicos Nuevos (de Radio Popular) para detener a Víctor Manuel en el Anaitasuna. Espacios y voces que marcaron una época y abrieron el camino de otros, como Micrófono infantil, Iruñerías, Discofilia, El tío Ramón, Don Goyo o el dominico José Luis Gago. Falta de medios y de libertad paliada con grandes dosis de ilusión y creatividad.

Una radio pirata en casa

El aterrizaje de algunos fue un tanto fortuito. Así lo recuerda, por ejemplo, Serafín Ramírez, muchos años director de Radio Nacional de España y Delegado del RTVE en Navarra, hoy ya prejubilado. “Era el año 58-59. Yo era técnico en Radio Tudela. Un día no había nadie, y me dijeron que entrara a hablar. Pensaron que tenía cualidades, y ahí empezó una carrera de casi medio siglo”, recuerda. Sin embargo, “el gusanillo estaba de antes”, reconoce, aunque nunca se había planteado convertirlo en un medio de vida. “Con 12 ó 13 años, yo ya tenía una pequeña emisora en casa con la que emitía en Onda Media”, apostilla. “Es decir, que tuviste la primera emisora pirata de aquí”, apunta William. “Seguramente”, sonríe el tudelano.

Carlos Pérez Conde también entró en el aire de sopetón. “Solía ir por Radio Popular, entonces en la plaza del Mercado, a alguna retransmisión de Osasuna. Un día, en un descanso, el locutor de turno me invitó a decir algo. Estaba muy nervioso, fue toda una sorpresa”, recuerda. Sin embargo, también tenía una experiencia previa haciendo una clase de programa en el frontón Labrit los viernes por la noche, con las distintas secciones del Oberena.

Teodoro González empezó en Tarazona, su ciudad de origen, en 1960. Allí, con motivos de unas misiones, se fundó una radio para facilitar el servicio religioso, una emisora que meses más tarde se convertiría en la COPE. “Fue muy fácil”, recuerda, “porque todos teníamos mucha afición. No pasé ningún nervio”, asegura. William no recuerda exactamente el día. “Empecé a colaborar en el programa que hacía Don Goyo en Radio Requeté, en Discofilia hacia el 66. Yo, que tuve un primer contrato como técnico de sonido, llegué a este medio por una doble afición: la radio y la música”, apunta. “Lo que sí recuerdo mejor es el primer programa que tuve como propio, un espacio de 3 ó 5 minutos que se llamaba La música del momento. Creo que corría el final del 68”, calcula. “No, tenía que ser ya el 69, porque el primer disco que presenté fue el Honky tonk woman, de los Rolling”, matiza. “Era un tema que no se había editado en España todavía, y nosotros pirateábamos a las emisoras piratas inglesas”, recuerda con una sonrisa. “Todavía estaba Joaquín Luqui”, apostilla.

Los cuatro coinciden en señalar que, por diversas circunstancias, aquella época fue un tiempo glorioso para la radio. Los logros individuales de cada uno, como haber ascendido desde un puesto raso hasta la dirección, les parecen pequeños cuando los comparan con la sensación de haber formado parte de un algo más grande, casi irrepetible. “Lo que más me ha llenado de satisfacción ha sido el equipo que hemos conformado desde los 70 en Radio Pamplona. En estos años han nacido programas estupendos y haber participado, por ejemplo, en los dispositivos para radiar los encierros y los Sanfermines en Ya falta menos o Fiesta en la calle es mi orgullo”, apunta González. “Para mí, lo mejor es haber estado un buen número de años trabajando en radio y disfrutando de ella, porque me gustaba lo que se hacía. Y también haberme convertido en una persona familiar para la audiencia”, apostilla William.

Una de las notas que ha teñido sus trayectorias es “el polifacetismo”, como apunta Pérez Conde. “Hemos hecho de todo, desde discos dedicados, lectura de necrológicas o las pérdidas y los hallazgos. Cuando la radio privada accedió a la información, a partir del 77, ya empezó a haber más concreción de tareas”, dice.

El parte, todo un símbolo

El final del Franquismo marcó un antes y un después para la programación en las ondas. Para empezar, la radio privada no podía hacer información. Y la obligatoriedad de conectar con el parte o diario hablado de RNE que tenían todas las emisoras ha quedado para la historia como todo un símbolo de esa falta de libertad.

Eso terminó en 1977. “Ése fue el primer cambio radical. El otro, fue el tecnológico. En pocos años, hubo una transformación espectacular”, asegura Pérez Conde, “que nos permitió hacer cosas mucho más atrevidas e imaginativas”. La desaparición de la censura fue clave. “¿Os acordáis cuando teníamos que llevar a sellar de víspera los guiones a la delegación del ministerio de Información y Turismo, en Carlos III?”, rememora Teodoro González. “¡Fíjate qué absurdo!”, comenta. Aunque la permisividad en los últimos años hizo más llevadero el trabajo. “Aquello era imposible de sostener pero, de esta manera, ellos se cubrían las espaldas si había algún problema”, cree William. “Sí, era una forma de curarse en salud por si alguien protestaba”, ratifica Pérez Conde.

Hoy, mimetismo total

“La radio musical ya no existe, es un hilo musical. Cuanta menos palabra haya, parece que se vende más. La radio que hay ahora en España me aburre soberanamente, porque todo el mundo hace lo mismo a la misma hora. Se ha perdido absolutamente la personalidad. No existen programas de autor, sólo hay política, y todo es opinión. La única que se salva es la pública, que mantiene Radio Clásica y Radio 3”. Así de crítico se muestra William con el panorama radiofónico actual. Y los demás asienten. “Está claro que todas las cadenas están estructuradas igual: en magazines y tertulias. Y eso da un poco de rabia. También es cierto que el conductor y el equipo le dan un toque distinto, y por eso no es lo mismo la Cope que la Ser”, matiza González. En lo que no se muestran tan de acuerdo es en la vigencia de esta fórmula. “Pienso que se está agotando, porque faltan ideas”, opina Ramírez. “Ya, pero hasta que no deje de ser rentable, la mantendrán”, contrapone González.

Una radio de Navarra

Pérez Conde echa especialmente de menos más programación local. Es más, va un poco más allá. y cree que es necesaria “una radio de Navarra”, sugerencia a la que se adhieren todos. “El Gobierno de Navarra se empecinó en hacer una televisión, pero nunca se preocupó en hacer una radio pública de la comunidad”, lamenta Pérez Conde. “Una radio de Navarra sólo lo puede hacer la cadena pública”, asegura Ramírez. “Es evidente que no será rentable, pero es que ése no es el objetivo de lo público”, argumenta. A lo que William añade: “La segunda parte de esta historia es que la audiencia no respalda a la radio local”, reflexiona, “pero pienso que este medio debe mantenerse al margen de las guerras de share que hay en la televisión”, dice.

El futuro, incierto

“Nadie sabemos exactamente hacia dónde camina el medio. La radio digital está paralizada: se emite, pero apenas hay receptores, y son carísimos”, cree Ramírez. “El futuro es Internet y las descargas individualizadas”, arguye Pérez Conde. “Mi hijo, a través de internet, hace radio, y me habla de miles de descargas de un programa de jazz que no se emite en ningún sitio”, señala el locutor de Radio Pamplona, que también pone de manifiesto “el anacronismo legal” que supone que todavía las licencias de radio sean concesiones administrativas a plazo determinado. González, en cambio, no ve tan claro que el futuro sea la radio a la carta. “Sí, será muy avanzado, pero es complicado. Así desaparece uno de los valores añadidos: el de la compatibilidad. Hay, por ejemplo, muchas amas de casa que siguen escuchando la radio mientras hacen otra cosa, y eso se pierde”, incide.

Y es que compatibilidad, la inmediatez y el vínculo emocional que se establece en las ondas siguen siendo los punto fuertes del medio. “Yo siempre he hablado pensando en un oyente. Y como oyente, siempre he creído que me hablaban a mí”, concluye William.