La alcaldesa, Nuria Irisarri, y el concejal Eduardo Aranguren, inauguran las fiestas de Mañeru

Dos cohetes anunciaron la fiesta en Mañeru. La alcaldesa, Nuria Irisarri, y el concejal de Agricultura, Eduardo Aranguren, fueron los encargados de abrir seis días de diversión en el municipio

En cuestión de minutos la plaza de los Fueros de Mañeru pasó de estar vacía a teñirse de blanco y rojo. La explosión del cohete, responsabi­lidad en esta ocasión de la alcaldesa, Nuria Irisarri, y del concejal Eduardo Aranguren, quienes prendieron una mecha cada uno, llevó la alegría y la fiesta a la localidad. El programa de actos, en el que no faltó el tradicional concurso de zurrakapote ni el ajoarriero, como inicio y final de las fiestas, se desarrolló desde el 28 de agosto hasta el 2 de septiembre.

El calor hacía augurar unas fiestas muy participativas.

La primer edil, Nuria Irisarri, apuntó que Mañeru es una localidad que atrae a vecinos que viven fuera del pueblo y a gente de las localidades próximas, sobre todo Cirauqui. También destacó que la población de Mañeru se caracteriza por ser muy participativa. “La gente colabora mucho y se anima si se organiza una cena, una comida o lo que sea. Los vecinos siempre participan”, explicaba.

Con los goras y vivas de rigor y el estruendo de los dos cohetes consecutivos dio comienzo la fiesta y la charanga Malakate, integrada por quince personas, brindó los primeros compases. Desde el balcón consistorial llovieron los caramelos, los balones e incluso muñecos. Abajo, en la plaza se calentaban motores para iniciar la ronda copera de zurrakapote por los chabisques, un clásico en el programa festivo para el que este año se destinaban 32.000 euros. La primer edil comentaba que el concurso de ajoarriero del último día es el acto más animado de todos, ya que de los cuatrocientos habitantes del pueblo participan más de la mitad.

En cuanto a las novedades del programa cabe reseñar un cambio: la sustitución de una obra de teatro por un número de magia, y la organización de una carrera de bicicletas por los alrededores de Mañeru. Las orquestas de la tarde-noche y tres días de vacas representan las partidas más importantes de un programa dirigido a todos los públicos.

Queso y ajo

El primer día de las fiestas continuaba con música disco en la plaza y toro de fuego. El sábado comenzaba con una degustación de quesos, tostadas de ajo y cata de vinos en La Fuente. Por la tarde, la calle del Sol se convertía en centro taurino gracias a las vacas de la ganadería Alba Reta. Después se celebraba la salve solemne, cantada por el coro San Isidro, y el primer baile de orquesta. El toro de fuego para los niños comenzaba a las diez y media y a la una regresaba el espectáculo de la orquesta.

El domingo, día grande, amanecía con una aurora del grupo local, seguía con dianas a cargo de los gaiteros Zubiondo, de Puente la Reina, misa y vuelta al pueblo en procesión y un aperitivo en el ayuntamiento. Ese día, los vecinos pudieron disfrutar con una exhibición de capoeira en la plaza. Por la tarde, la segunda suelta de vacas, vuelta al pueblo con la txaranga y la comparsa de gigantes y cabezudos, concierto de música mexicana, zezensuzko y cena de sidrería en al plaza. El juego de las sillas llegó tras la sobremesa y la noche continuó con bailables de orquesta.

El lunes estaba dedicado a los niños y niñas de la localidad, quienes disfrutaron con una chocolatada, organizada por la cuadrilla Txerokis, y una intensa mañana dedicada a los hinchables. Recuperaban fuerzas en una comida solamente para ellos y continuaban la fiesta por la tarde en las colchonetas y atracciones hinchables. A las ocho, puntual, comenzaba una vuelta al pueblo con la txaranga y la comparsa, en la que numerosos niños participaron disfrazados. Después llegarían los bailables, el toro de fuego, y más baile.

Día del disfraz

Túnicas y pelucas tuvieron una fuerte presencia en las calles de Mañeru el martes, 1 de septiembre. Era el día de los disfraces. Los vecinos todavía pudieron aprovechar toda la jornada, hasta las doce y media de la noche, para ultimar todos los preparativos para el XXXVII concurso. Mientras tanto, la diversión estuvo servida con una contra-reloj individual de bicicleta de montaña para niños y adultos, la actuación del mago e ilusionista Pedro III, la vuelta al pueblo con la txaranga, chocolatada, baile y toro de fuego.

El día del jubilado cerraba el programa de las fiestas de Mañeru. Una misa y una comida popular para los mayores fueron los actos más significativos, sin olvidar uno de los momentos estrella de las fiestas: el concurso de ajoarriero y tartas de queso. El miércoles por la tarde, los vecinos se despidieron de las fiestas con vacas, la última vuelta al pueblo, más bailables y toro de fuego y el inevitable Pobre de Mí y traca final. No obstante, para quienes todavía se había quedado con más ganas de fiesta, el sábado 5 de septiembre el pueblo organiza la romería a San Bárbara.

Noticia coresía de Calle Mayor.