El volcan de islandia

El volcán Eyjafjallajokull (pronunciado Eya-fiatla-yocult) sigue generando una columna de humo y cenizas que se convierte en una nube que sobrevuela el continente europeo.

El bulo (Hoax) es que la citada “nube” pueda causar algún tipo de problema en los aviones.

Es cierto que un avión que sobrevuele el volcán se encuentra con una densidad de partículas que puede ser peligrosa para los motores, al disminuir la entrada de oxígeno y aumentar la de partículas con efectos abrasivos.

Sin embargo, una vez que la columna de humo y cenizas se dispersa, las partículas más grandes caen por gravedad en las proximidades del volcán y hasta una distancia de unos 100 km, en la dirección de los vientos dominantes.

El resto de partículas, muy pequeñas, continua la dispersión, con una densidad cada vez menor mientras aumenta la distancia recorrida desde el origen.

La “nube”, en realidad no es tal. Es un efecto meteorológico comparable a una concentración de vapor de agua (como las nubes convencionales), solo que mucho menos densa. No impide el paso de la luz del sol y es indetectable desde el suelo con ayudas tecnológicas convencionales como telescopios o prismáticos, si bien sí es detectable con instrumental profesional. No se detecta, por ejemplo, en las fotos meteorológicas realizadas desde satélites, salvo en las zonas más densas, próximas al volcán.

Los aviones están, por supuesto, diseñados para volar en circunstancias mucho más adversas que lo que supone el efecto de la “nube”. Como ejemplo, el efecto de las gotas de lluvia sobre un avión que atraviese una zona de lluvia es 100 veces mayor que el de las partículas de la “nube”. Además, por las características de los vientos dominantes a diferentes alturas, las partículas se encuentran aproximadamente a 18.000 metros de altura, mientras que los aviones comerciales vuelan a unos 30.000 pies (casi 10.000 metros) de altura. A 18.000 pies se encuentra la altura de “vuelo visual” que se utiliza en determinados tipos de avión, especialmente en recorridos nacionales.

El efecto, por tanto, es mínimo. Sorprende la irresponsabilidad de los responsables de seguridad aérea de la Unión Europea, a los que no les ha temblado el pulso a la hora de suspender vuelos, ocasionando graves inconvenientes a los viajeros y grandes pérdidas a las compañías aéreas.

Y todo ello a pesar de los repetidos vuelos de pruebas que demostraban que los vuelos no tenían (ni podían tener) incidencia ninguna debida a a la “nube”.

Nota

Parece que ahora la tontería llega a España.

El INTA ha demostrado que no existe peligro. No obstante se cancelan vuelos “por si acaso”. ¿no hay ningún político de “ciencias”?

5 opiniones en “El volcan de islandia”

Comentarios cerrados.