150 años de telecomunicaciones en España

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Del morse al cable: 150 años de telecomunicaciones en España
Convergencia y nuevos modelos de competencia son sus retos más inmediatos
Autora: Ana Sanz. | Fecha: 29/04/2005

Hace siglo y medio España traspasaba fronteras con la transmisión del primer telegrama a sus homólogos europeos e iniciaba el nuevo mercado de las telecomunicaciones.

En esta larga trayectoria de luces y sombras, del morse al cable, de Internet a 3G, la Administración y algunos de sus principales proveedores valoran y celebran con ComputerWorld esta efeméride, al tiempo que analizan los retos pendientes de un sector que converge al son que marcan las nuevas reglas del mercado y los modelos de competencia.
Realizar un análisis de la evolución de los 150 años de historia de las telecomunicaciones españolas es una tarea ardua y extensa en sus contenidos. Si bien, siempre hay una fecha clave que marca el inicio de una nueva etapa hacia lo que actualmente denominamos Sociedad de la Información, y que en el caso que nos ocupa tuvo lugar en pleno bienio progresista, cuando el 22 de abril de 1855 se promulga una ley que autoriza la puesta en marcha de “un sistema completo de líneas radio-telegráficas que pongan en comunicación a la Corte con todas las capitales de provincia y departamentos marítimos y que lleguen a las fronteras de Francia y Portugal”, que se completa con la creación del Cuerpo de Telégrafos.

Un proceso que tomó como base la experiencia de la primera línea telegráfica eléctrica desarrollada en 1854 por José María Mathé, que sería nombrado director de general de este organismo, cuando cruza el primer telegrama de este tipo con París con el contenido del discurso de la reina Isabel II en la apertura de la legislatura de las Cortes españolas, y que convierte al telégrafo en protagonista interno y externo del desarrollo económico, político y social de la época, hasta el punto que “significó la vertebración del país”, tal y como asegura José Damián, presidente de Correos y Telégrafos. Con tal trascendencia que sólo tres años después ya se transmitían 159.000 mensajes a través de 6.500 kilómetros de líneas. Despliegue y consolidación
En el acto de conmemoración de este 150 aniversario, celebrado en abril de 2005 en el Congreso de los Diputados, se puso de manifiesto que entre el pasado y el presente de las telecomunicaciones existen algo más que años de evolución y progreso del país.

Con la base de que “el despliegue de infraestructuras son el pilar de la Sociedad de la Información”, Enrique Gutierrez, decano y presidente del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), refrescó la memoria histórica y el papel emprendedor del ingeniero de telecomunicación en este proceso. Una idea compartida por el Secretario de Estado de Telecomunicaciones y para la SI, Francisco Ros, al subrayar la “enorme y fundamental contribución” de este sector al Producto Interior Bruto (PIB) de España, consecuencia de la “inquietud científica y el espíritu emprendedor e innovador de sus profesionales”.
Una aportación que, a modo de felicitación, los principales hacedores de este despliegue tecnológico también destacan, ya que “los avances tecnológicos han permitido que tanto las personas como las empresas puedan compartir cada vez más información, con mayor rapidez y mejor calidad”, señala José Romero, director de comunicación de Vodafone España, para el que “Internet introdujo una nueva forma de acceder a la información y compartirla, y la telefonía móvil modificó de manera radical la comunicación oral y el envío de mensajes cortos unipersonales”.
Una trayectoria que para Jesús Sánchez Ríos, director general de negocio de Red Eléctrica de Telecomunicaciones (que opera bajo la marca Albura, se caracteriza “por un elevado ritmo de incorporación de soluciones tecnológicamente avanzadas en el entorno empresarial en los últimos veinte años, si bien dicho incremento debe extenderse con mayor incidencia a la pyme, así como un ejemplo en el crecimiento de la demanda en las comunicaciones móviles, que debe tener su reflejo en una mayor penetración de ordenadores por hogar, posibilitando un incremento de la banda ancha en distintas plataformas”. En este balance, el director general de administración y finanzas de esta misma compañía, Fernando Aranguren, destaca que “la caída del monopolio en España y la liberalización del sector significa la aparición de un mercado libre, muy competitivo, liderado por Telefónica, en el que ‘se valora más la cuota de mercado que la rentabilidad’, ofertando una gran diversificación de productos, a costes muy bajos y con márgenes muy pequeños”.
Para Nieves Feijoó, directora de marketing de BT España, se trata de un sector apasionante para analizarlo en unas líneas, “sin embargo, han sido los últimos años los más intensos de todos y, además, nos ha tocado vivirlos: el auge de Internet, de la telefonía móvil, la constante innovación tecnológica, la disponibilidad de nuevos servicios y, por supuesto, la liberalización del sector. En España, BT ha sido parte activa de esta historia en estos quince últimos años y nos cabe el orgullo de haber contribuido decisivamente a la radical transformación del mercado hacia un espacio abierto y en competencia”
Madurez y alternativas

De la primera y vetusta transmisión de contenidos hasta sus coetáneas, basadas en un complejo y variado entramado de redes, existen también algunas analogías. Así la compatibilidad de las redes y los estándares para las transmisiones siguen dando quebraderos de cabeza; la competencia entre las empresas por ganar mercado y clientes al operador dominante está a la orden del día, y el conocimiento de las ventajas que usuarios y empresas pueden obtener de un entorno de red y de los servicios ofrecidos se mantienen, hoy igual que ayer, en vigencia.
En este sentido, otra fecha que marcó un antes y después en el mercado español de telecomunicaciones se produjo con la liberalización del sector y la entrada de más de medio centenar de nuevos operadores que presentaban por primera vez una oferta alternativa a la de Telefónica. Las grandes inversiones realizadas y la posterior crisis, con suspensiones de pagos, quiebras y reajustes internos, dieron al traste con la mayoría de ellos, si bien se establecieron opciones sólidas que se han consolidado en el mercado.

Así lo destaca Nieves Feijoó, al abogar desde BT España “para que se profundice y acelere el proceso de liberalización del sector, porque la competencia tiene como principales beneficiarios a los usuarios. Hay tres factores que cobran mayor relevancia en el mundo de la empresa: la convergencia de la informática y las telecomunicaciones como herramientas que contribuyan a gestionar el cambio de las organizaciones; el fomento desde la dirección empresarial del uso inteligente de la red como ventaja competitiva, y disponer de un servicio integral que permita participar en un entorno de negocios totalmente interconectado”.

En este sentido, un papel fundamental para llevarlo a cabo pasa por la creación de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT) en 1996. Este organismo regulador adopta las medidas necesarias para garantizar la pluralidad de oferta del servicio, el acceso a las redes de comunicaciones, su interconexión y su explotación en condiciones abiertas, entre otras funciones. Un proceso que se mantiene a día de hoy y cuyos últimos avances pasan por la definición de un nuevo marco de competencia en el que se pasa del concepto de “operador dominante” al de “con poder significativo en el mercado” (PSM), con una regulación basada en el principio de neutralidad tecnológica que tiene por objeto generar e impulsar la innovación, el desarrollo de una competencia efectiva y nuevos servicios y negocios o mercados relevantes que sienten las bases del futuro marco normativo de la SI en Europa.
Sánchez Ríos matiza que el operador alternativo Albura aboga por el “incremento de plataformas independientes de red que permitan mejorar y diversificar los servicios de telecomunicaciones, especialmente orientados al desarrollo de la banda ancha, que junto al de plataformas (video, TV, domótica… ), generen nuevos espacios de interés en el uso de la misma a los usuarios, fomentando el crecimiento en el sector”. En este contexto, Fernando Aranguren señala que Albura apuesta por especializarse en el mercado ADSL dentro de un modelo financiero que “busca el equilibrio entre la inversión y la rentabilidad de la compañía. Nuestro proyecto ULL, lanzado con éxito el pasado mes de marzo de 2004, es un buen ejemplo del control financiero entre inversión y retorno, difícil en un sector tan complejo como es el de las telecomunicaciones”.
Desde Vodafone, José Romero apunta al “lanzamiento de 3G en 2004 como una de las apuestas empresariales más importantes de la historia y es el esperanzador futuro de las telecomunicaciones. Vodafone anunció la disponibilidad de 3G de forma simultánea en catorce países, doce de ellos pertenecientes a la Europa ampliada. Además, la creciente integración de la telefonía móvil con los sistemas de información hace del teléfono móvil un elemento central de la SI, en cuyo desarrollo trabajaremos con todo nuestro entusiasmo”.
En beneficio del mercado y del usuario se suma también la reciente creación de la Comisión sectorial para el despliegue de infraestructuras de radiocomunicación, con el fin de promover la coordinación y cooperación entre las distintas Administraciones para el despliegue de infraestructuras, así como la Oficina de Reclamaciones, en la que por primera vez se da la oportunidad a los usuarios de alegar, reclamar y tramitar sus quejas por el incumplimiento de las condiciones de los contratos de prestación de servicios de telecomunicaciones.