El problema de las marcas blancas

De vez en cuando, las grandes superficies incorporan a sus catálogos productos “marca banca” (marca propia de las cadenas comerciales) de propiedades notables (por sabor, efectos saludables, proporciones de componentes, o lo que sea).

El mérito del producto, claro, no es suyo. Es del productor que lo ha desarrollado.  Como mucho les cabe el acierto de seleccionarlo.

Sin embargo, nos encontramos con que, de vez en cuando, el producto que comprábamos con la cobertura de la marca blanca, cambia. Pueden ser muchas las razones por las que una entidad decida cambiar de proveedor, pero podemos imaginar que la principal es de rentabilidad.

Esto me ha pasado en el pasado con flanes de Carrefour, que empeoraron repentinamente y más recientemente con una bebida refrescante con aroma de té y de melocotón “Iced Tea” Ya he manifestado mi inclinación favorable por la fabricada por RGSEAA 29.00835/NA y recientemente he comprobado que ha cambiado el sabor. Ahora la fabrica RGSEAA 29.01574/V.

No está mal, pero prefiero el anterior. Imagino que tendré que ir probando el Té aromatizado con melocotón de todas las cadenas hasta volver a dar con el, confiando en que encaje en la marca blanca de alguna de las marcas de distribución.

Si hicieran producto con su propia marca, al menos sabría qué buscar.