María Ana Sanz

Estudié algunos cursos de primaria, en Pamplona, en este colegio, próximo al domicilio de mi niñez. Siempre me he preguntado quien fue María Ana Sanz, y no lo encontré en la Wikipedia.

Pero hace algún tiempo lo publicó Diario de Navarra, en un artículo de Nerea Alejos.

La biografía de María Ana Sanz sale a la luz desde sus fuentes familiares

Maria Ana Sanz fue directora de la Escuela Normal de Pamplona, y precursora del papel relevante de la mujer como intelectual.

Fue una mujer que caminó por delante de su tiempo y que hoy en día sigue inspirando un modelo de sociedad basado en el valor de la educación y en la plena autonomía femenina. En tiempos de la Segunda República, la pamplonesa María Ana Sanz Huarte (1868-1936) perteneció a una generación de mujeres intelectuales y progresistas, a la altura de nombres como los de Matilde Huici, Victoria Kent, María de Maeztu, Clara Campoamor o María Zambrano.

El pasado 25 de mayo de 2011, coincidiendo con el 75 aniversario de su muerte, su propia nieta, Amelia Guibert Navaz, le recordó con una biografía en la que retrata su labor como directora de la Escuela Normal de Pamplona y su faceta de mujer intelectual y luchadora. De ahí el título del libro, María Ana Sanz Huarte (1868-1936). En primer término, mujer.

“En mi familia sentimos devoción por ella”, explicó Amelia Guibert, que no conoció directamente a su abuela, pero siempre la tuvo muy presente a través de lo que le contaba su madre. Prueba de ello es que también ha seguido su ejemplo y pertenece a la quinta generación de docentes de la familia.

“En mi familia sentimos devoción por ella”, explicó Amelia Guibert, que no conoció directamente a su abuela, pero siempre la tuvo muy presente a través de lo que le contaba su madre. Prueba de ello es que también ha seguido su ejemplo y pertenece a la quinta generación de docentes de la familia.

Catedrática de Historia de Bachillerato, Amelia Guibert (Pamplona, 1942) ha reconstruido la vida de su abuela combinando la “transmisión oral” de sus allegados, la documentación que se ha conservado en el inmenso archivo familiar y el rastreo de hemerotecas como la de Diario de Navarra.

“Fue una mujer que quiso liberar a los dos sectores oprimidos de aquella época: la mujer y el niño”, contó durante la presentación de su libro, enmarcada en la Biblioteca de la Mujer de IPES.

Un hecho marcó su trayectoria, cuando intentó evitar la ejecución de un reo, Juan Pastor, en el año 1915. Recogió 6.000 firmas y trató de movilizar a todas las instituciones, desde el Colegio Huarte hasta el Orfeón Pamplonés. Finalmente, Pastor fue ejecutado. “Aquello fue un hito que transformó totalmente la orientación de mi abuela. A partir de entonces, se implicó terriblemente en que aquello no se volviera a producir”.

Y lo hizo desde la base, tratando de erradicar la delincuencia infantil a través de una pedagogía “preventiva y rehabilitadora”. De hecho, fue vocal del primer Tribunal del Menor de Navarra. Como directora de la Escuela Normal, la convirtió en una “auténtica universidad, un centro neurálgico de la cultura y de la acción social, en la línea de la Institución Libre de Enseñanza”, destaca Guibert.

La inquietud de María Ana Sanz por la innovación pedagógica estuvo acompañada por su “exquisita formación”, ya que sus genes familiares estaban marcados por una corriente “ilustrada, liberal” de músicos y maestros.

“Era una lectora increíble, que había leído a todos los clásicos, y daba conferencias sobre temas tan poco usuales como los personajes femeninos del Quijote“, apunta Amelia Guibert.

El legado de su abuela sigue muy presente en su vida y en la de sus hijas, que trabajan como profesoras de educación especial. “Siempre he creído en el valor de la educación. En el momento en que entraba en clase, era feliz. A los alumnos hay que enseñarles a ser responsables y críticos con la realidad, a transformarla y mejorarla. Esa fue la labor de mi abuela y para mí también ha sido una satisfacción inmensa”, concluye.

Libro: “MARÍA ANA SANZ HUARTE. EN PRIMER TÉRMINO, MUJER”

Autora: Amelia Guibert Navaz
Tirada: 500 ejemplares Páginas: 174 Precio: 15 euros

Switch back

Los usuarios que adoptan un Mac tras haber usado Windows se denominan “Switchers”. Yo era uno de esos a principios de 2010, cuando los Reyes me dejaron sobre los zapatos un MacBook Pro. Ahora uso habitualmente el Mac con Windows 7. Es una suerte que exista esa opción, porque tenía la sensación de que había sido un paso equivocado lo de probar el Mac. Soy un BackSwitcher.

Inexplicablemente el equipo se me colgaba. Todos mis amigos me decían que es imposible que el Mac OS X se cuelgue, pero yo, no se como, lo he logrado.

Pensé en llevarlo a la tienda a que lo repararan, pero me aclararon que lo iban a reinstalar y que debería hacerme un backup de los datos o que ellos me lo cobrarían.

Así que me lo ahorré. Hice backup y lo reinstalé yo mismo. Activé el Boot Camp e instalé Windows 7.

Después de eso, he usado el Mac OS una o dos veces en un año, básicamente para probar desarrollos de Firma Electrónica que hacemos en mi empresa y que también funcionan en Mac.

El resto del tiempo he usado el Windows echando de menos los atajos de teclado que me sabía. Liándome con las teclas CMD derecha y ALT derecha, y borrando cosas presionando simultáneamente FN y la tecla de borrar para atrás, para poder borrar para adelante (esta es la tecla que más echo en falta, la de suprimir).

Y el engorro que supone copiar pantallas al clipboard.

Bueno, pues hoy he encontrado esta página que resume los atajos de windows con el teclado de Mac. Supongo que lleva mucho tiempo, pero la gracia es encontrarla cuando la buscas.

Eyjafjallajokull (pronunciado Eya-fiatla-yocult)

Eyjafjalla (pronunciado Eya-fiatla, o eyafiatla, o eya-fiat-la) es el volcán que despide la columna de humo y ceniza que ha paralizado Europa. Sobre él está el glaciar Eyjafjallajokull (pronunciado Eya-fiatla-yocult, o eyafiatla-yagult), que en estos momento caracteriza Islandia más que ningún otro símbolo.

En mi opinión, nunca han corrido peligro los aviones por volar en el cielo europeo cubierto por la “nube” (nadie ha visto la nube, salvo en las infografías de los telediarios). La única zona de peligro es la cercana al volcán, donde la densidad de partículas es muy alta. Fuera de ahí, no hay más peligro que el de atravesar una zona de lluvia.

Estaría bueno que los sistemas de seguridad de los aviones no estuvieran diseñados para tolerar cierta densidad de partículas en el aire.

Las estrellas de Madrid

Bandera Comunidad de MadridHace unos dias un familiar me preguntaba cuantas son las estrellas de la bandera de la Comunidad de  Madrid, y a qué se debe ese número.

Al ser una autonomía relativamente reciente (la bandera se describe en la Ley 2/1983) , yo pensaba en alguna regla de diseño de criterio moderno, pero tras indagar, he visto que no. La razón del número de estrellas de la bandera de la comunidad se refiere a unos orígenes que se remontan a 1548 y recuerdan también la razón por la que el escudo de la ciudad de Madrid está formado por una osa y un madroño.

Esta explicación se debe a Juan López de Hoyos, en su “Declaración de las Armas de Madrid”:

“Tienen las armas de Madrid por orla siete estrellas en campo azul, por las que vemos junto al Norte, que llamamos en griego Bootes, y en nuestro castellano, por atajar cosas y fábulas, llaman el Carro, las cuales andan junto a la Ursa, y por ser las armas de Madrid osa, tomó las mismas estrellas que junto a la Ursa, como hemos dicho, andan, por razón de que como en tiempo de don Alfonso VI viniendo a ganar este reino de Toledo, el primer pueblo que ganaron fue Madrid, y para denotar que así como aquellas siete estrellas que andan alrededor del Norte son indicio de la revolución y del gobierno de las orbes celestiales, así Madrid como alcázar y casa real y primeramente ganado, había de ser pueblo de donde los hombres conociesen el gobierno que por la asistencia de los reyes y señores de estos reinos de Madrid había de salir, y también porque este nombre Carpetano, como abajo declaramos, quiere decir Carro, por eso tomó las siete estrellas que en el cielo llamamos Carro.”

La investigación se debe a Santiago Amón y la aportación a su hijo Abel Amón.

Por otro lado, fondo rojo carmesí procede del  color del Pendón de Castilla, antiguo reino hispánico al que pertenecen los territorios madrileños. Las estrellas tienen cinco puntas por las cinco provincias que rodean Madrid (Ávila, Segovia, Guadalajara, Cuenca y Toledo).