Cross José Joaquín Esparza

El Cross José Joaquín Esparza se celebra en memoria de José Joaquín Esparza Sarasíbar, joven atleta y alumno del Colegio Irabia, que falleció trágicamente el 8 de julio de 1977.

Su muerte se produjo como consecuencia de un “montón” formado en el callejón de entrada a la plaza de toros, durante el tradicional encierro Sanferminero.

Sólo tenía 17 años.

Este cross escolar viene celebrándose de manera ininterrumpida desde 1978, por lo que en este año 2014 alcanzará su XXXVI edición, tratándose de la prueba deportiva de estas características más antigua de la Comunidad Foral de Navarra.

Este año 2014 se celebra en el que fue su colegio, que es el promotor del cross,  el Colegio Irabia (hoy en día Irabia-Izaga, por sus ramas masculina y femenina) , el 50 aniversario de su fundación.

Por este motivo, la próxima edición del Cross se celebrará el 6 de abril de 2014 en el recorrido del encierro, terminando en la plaza de toros

Josefina Laviña Aso

Viuda de Luis Blasco Oliva
Falleció en Madrid el 13 de febrero de 2014, a los 94 años de edad,
confortada con los Santos Sacramentos.
D.E.P.
Su hija Maria Luisa, su hijo político Julián, sus nietos, Eduardo y Ainhoa,
sus hermanos políticos Trinidad Blasco y Ricardo Gayán,
sus queridísimos sobrinos,
y demás familia y amigos,
Ruegan una oración por su alma.
El funeral por su eterno descanso se celebrará en Huesca,
en la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
el sábado 15 de febrero a las 16:00 horas
Abuela Fina y familia de Huescs
Abuela Fina y familia de Huesca

Mariano Royo Jiménez

Pintor y promotor cultural nacido en San Sebastián en 1949, pero residente en Pamplona desde los quince años. Murió en Pamplona el 10 de diciembre de 1985.

Fue mi profesor de dibujo y pintura en Irabia en los años 70.

Estudió en la Escuela de Artes y Oficios. Expuso por primera vez en el Museo de Navarra (1968) junto con Pedro SalaberriLuis Garrido y Alicia Osés. Tuvo unos primeros años difíciles, desempeñando diversos oficios como ayudante de chapista, trapero, etc… Conoció en la Escuela de Artes y Oficios a pintores de su generación como Azqueta, Salaberri, Javier Morrás, Osés, Joaquín Resano yJuan José Aquerreta, que formaban la “Escuela de Pamplona” según denominación del crítico Moreno Galván. De allí pasó a la Academia de San Fernando de Madrid, pero muy pronto la abandonó. Fue un artista fundamentalmente autodidacta.

Realizó un gran trabajo como profesor en el campo de las artes plásticas, ejerciendo en el Instituto Irabia de 1968 a 1977, en el Taller de Artes Visuales de los hermanos Morrás, y en su propia academia artística situada en la calle San Antón de Pamplona. Impulsó con Manterola y Salaverri la idea del Instituto Navarro de Arte Contemporáneo y trabajó para la creación de los primeros Festivales de Navarra, organizando el área de plástica del de 1983. Fomentó el Premio Internacional de Pintura ganando un accésit del mismo en 1984. Se encargó de la dirección de la Sala de Cultura de la CAN en Burlada durante un año y tuvo especial inquietud por las actividades culturales de la ciudad, como las crónicas de Juventud o las muestras de Artesanos.

En su obra se pueden distinguir tres etapas fundamentales:

1.- Figurativa: Denuncia de la realidad y atención a la expresión urbana de Pamplona. Es aquí donde se expresa el impacto entre la novedad incipiente y la tradición en vías de desintegración. Se trata de una pintura estática que algunos llamarán realismo mágico, formas que emplean grandes masas y colores planos, dulces y neutros. El uso de pintura acrílica aplicada en tabla o lienzo se convertirá en un sistema muy personal.

2.- En 1973 se aleja de las bases establecidas por la “Escuela de Pamplona” para marcar pautas más individuales. Continúa interesado en los efectos nocivos que cierto tecnicismo y la contaminación de la Naturaleza provocan en el hombre, pero cierto intimismo se plasma en su obra sin renunciar a una simbología mágica. Se vale de objetos cotidianos dispuestos de maneras peculiares, especialmente de mal gusto. Emplea distintas gamas de colores intensos para reflejar sus estados de ánimo.

3.- A partir de 1976 su intimismo avanza hacia un terreno surrealista, maravilloso, caracterizado por el uso de colores suaves y vivaces, que, mediante una luz intemporal, introducen la perspectiva que remarcará lo fantástico. Este tipo de pintura se combina con otra más vibrante, de tonos fuertes (rojos y negros) que provocan choques violentos. Los cuadros de esta última tendencia son una contraposición de hechos y símbolos para la creación de una situación compleja, distinta de la delicada atmósfera cromática que otras obras del mismo tiempo presentan.

Mariano Royo fue un pintor expresionista y muy vital. Un claro ejemplo de este rasgo es el cromatismo, medio principal de expresar su más hondo interior. Además de dedicarse a la pintura reflejó sus vivencias a través del cartelismo publicitario y el mural (murales de ingreso al Hospital de Navarra). Del mismo modo, se preocupó por la poesía y el cine, rodando un cortometraje sobre él Poblado de Santa Lucía que obtuvo el primer premio del Certamen Internacional de Cine Documental, Sección de Cine Vasco, de 1978. Realizó numerosas exposiciones, siendo seleccionado para ir a Praga con la muestra “Euskadi Margolaritzan 1977”. En 1980 y 1982 expuso de manera individual en Nueva York. Su obra se conserva en el Ayuntamiento de Pamplona, el Gobierno y Parlamento de Navarra, las Cajas de Ahorros Municipal de Pamplona y de Navarra, y colecciones privadas. En 1985 se celebró en la Ciudadela de Pamplona una exposición que recogía su trabajo de los dos últimos años. Sobre dicha exposición escribía el crítico Carlos Catalán en El Diario Vasco, el 11 de diciembre de 1985:

“Toda la fuerza, el magnetismo y la poesía de Mariano Royo están encerrados en estas telas; ellas hablan mejor que cualquier crónica de sus estados de ánimo cambiantes, de su humano flaquear, que las vicisitudes del tratamiento determinaban. Estos cuadros son jirones de piel, pedazos de alma estructurados y reinventados con inspiración genial, en un intento de defenderse contra la angustiosa percepción de su finitud. Sin embargo, se nos ha ido sereno y con las manos llenas, con una escuela esbozada pero pujante ya que a buen seguro ha de dar frutos espléndidos al arte vasco”.

Bibliografía

  • ARANAZ ZUZA I., Mariano Royo pintor, Pamplona, 1986.
  • MORENO GALVÁN, J. M., “La escuela de Pamplona”, Revista Triunfo, Madrid, 4 de abril de 1970.
  • Catálogo de la exposición, Mariano Royo. Pinturas 1982-1985, Pamplona, CAMP. 1985.

Fuente: Auñamendi Eusko Entziklopedia

María Ana Sanz

Estudié algunos cursos de primaria, en Pamplona, en este colegio, próximo al domicilio de mi niñez. Siempre me he preguntado quien fue María Ana Sanz, y no lo encontré en la Wikipedia.

Pero hace algún tiempo lo publicó Diario de Navarra, en un artículo de Nerea Alejos.

La biografía de María Ana Sanz sale a la luz desde sus fuentes familiares

Maria Ana Sanz fue directora de la Escuela Normal de Pamplona, y precursora del papel relevante de la mujer como intelectual.

Fue una mujer que caminó por delante de su tiempo y que hoy en día sigue inspirando un modelo de sociedad basado en el valor de la educación y en la plena autonomía femenina. En tiempos de la Segunda República, la pamplonesa María Ana Sanz Huarte (1868-1936) perteneció a una generación de mujeres intelectuales y progresistas, a la altura de nombres como los de Matilde Huici, Victoria Kent, María de Maeztu, Clara Campoamor o María Zambrano.

El pasado 25 de mayo de 2011, coincidiendo con el 75 aniversario de su muerte, su propia nieta, Amelia Guibert Navaz, le recordó con una biografía en la que retrata su labor como directora de la Escuela Normal de Pamplona y su faceta de mujer intelectual y luchadora. De ahí el título del libro, María Ana Sanz Huarte (1868-1936). En primer término, mujer.

“En mi familia sentimos devoción por ella”, explicó Amelia Guibert, que no conoció directamente a su abuela, pero siempre la tuvo muy presente a través de lo que le contaba su madre. Prueba de ello es que también ha seguido su ejemplo y pertenece a la quinta generación de docentes de la familia.

“En mi familia sentimos devoción por ella”, explicó Amelia Guibert, que no conoció directamente a su abuela, pero siempre la tuvo muy presente a través de lo que le contaba su madre. Prueba de ello es que también ha seguido su ejemplo y pertenece a la quinta generación de docentes de la familia.

Catedrática de Historia de Bachillerato, Amelia Guibert (Pamplona, 1942) ha reconstruido la vida de su abuela combinando la “transmisión oral” de sus allegados, la documentación que se ha conservado en el inmenso archivo familiar y el rastreo de hemerotecas como la de Diario de Navarra.

“Fue una mujer que quiso liberar a los dos sectores oprimidos de aquella época: la mujer y el niño”, contó durante la presentación de su libro, enmarcada en la Biblioteca de la Mujer de IPES.

Un hecho marcó su trayectoria, cuando intentó evitar la ejecución de un reo, Juan Pastor, en el año 1915. Recogió 6.000 firmas y trató de movilizar a todas las instituciones, desde el Colegio Huarte hasta el Orfeón Pamplonés. Finalmente, Pastor fue ejecutado. “Aquello fue un hito que transformó totalmente la orientación de mi abuela. A partir de entonces, se implicó terriblemente en que aquello no se volviera a producir”.

Y lo hizo desde la base, tratando de erradicar la delincuencia infantil a través de una pedagogía “preventiva y rehabilitadora”. De hecho, fue vocal del primer Tribunal del Menor de Navarra. Como directora de la Escuela Normal, la convirtió en una “auténtica universidad, un centro neurálgico de la cultura y de la acción social, en la línea de la Institución Libre de Enseñanza”, destaca Guibert.

La inquietud de María Ana Sanz por la innovación pedagógica estuvo acompañada por su “exquisita formación”, ya que sus genes familiares estaban marcados por una corriente “ilustrada, liberal” de músicos y maestros.

“Era una lectora increíble, que había leído a todos los clásicos, y daba conferencias sobre temas tan poco usuales como los personajes femeninos del Quijote“, apunta Amelia Guibert.

El legado de su abuela sigue muy presente en su vida y en la de sus hijas, que trabajan como profesoras de educación especial. “Siempre he creído en el valor de la educación. En el momento en que entraba en clase, era feliz. A los alumnos hay que enseñarles a ser responsables y críticos con la realidad, a transformarla y mejorarla. Esa fue la labor de mi abuela y para mí también ha sido una satisfacción inmensa”, concluye.

Libro: “MARÍA ANA SANZ HUARTE. EN PRIMER TÉRMINO, MUJER”

Autora: Amelia Guibert Navaz
Tirada: 500 ejemplares Páginas: 174 Precio: 15 euros

Luis Blasco Oliva

Falleció en Madrid el 7 de marzo de 2012.

Le acompañamos en el Tanatario de la M-30 hasta el 9 de marzo de 2012. Sobre las 10:30 de ese dia sus restos fueron incinerados en el Cementerio de la Almudena.

Posteriormente celebramos su funeral, el sábado 10 de marzo de 2012 a las 16:30 en Huesca, en la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, calle Valencia, 3

Sus cenizas están depositadas en un columbario del Cementerio de Huesca.

Su esposa Josefina Laviña,  su hija Maria Luisa, su hijo político Julián Inza, sus nietos Eduardo y Ainoa, su hermana Trinidad, su  hermano político Ricardo Gayán y sus familiares ruegan una oración por su alma.

Luis Blasco Oliva