Irabia: Medio siglo y 4.500 exalumnos

El diario Noticias de Navarra acaba de publicar un reportaje María Olazarán Juanmartiñena ilustrado con fotografía de Javier Bergasa y algunas cedidas por el colegio. El reportaje es del sábado, 13 de Diciembre de 2014

Medio siglo y 4.500 exalumnos

Alentados por el fundador del Opus Dei, un grupo de familias creó en 1964 el colegio Irabia. Eran 80 alumnos, ahora más de 1.700. Las chicas llegaron en 2000 y sólo podían cursar Infantil así que hace 6 años nació Izaga, que estrena sede en septiembre.

Irabia-La-CarbonillaEl colegio Irabia abrió sus puertas en 1964. Lo hizo en el edificio de La Carbonilla, en el barrio de La Rochapea, con tan sólo 80 alumnos y 8 profesores. Su impulsor fue el fundador del Opus Dei, José María Escrivá de Balaguer, que animó a un grupo de familias navarras a crear un colegio “abierto a personas de toda condición social”.

Cuatro años después se construyó el actual edificio de aulas en una superficie de 40.000 m2 de la Chantrea en la que se han ido construyendo nuevos inmuebles a lo largo de estos años. Este colegio concertado, que desde hace seis años pasó se llama Irabia-Izaga, ofrece una educación diferenciada, es decir, separa a los niños de las niñas a partir de 1º de Primaria. Esta es una de las señas de identidad de este centro bilingüe (el 50% de Infantil y más del 40% de las asignaturas de Primaria, ESO y Bachillerato se imparten en inglés) que apuesta por el aprendizaje cooperativo en la clase, la competencia comunicativa y el desarrollo del pensamiento crítico y creativo.

En la actualidad, el colegio está inmerso en la celebración de su 50º aniversario y lo hace con el orgullo de tener más de 4.500 exalumnos a sus espaldas. Aún no tiene antiguas alumnas. Deberá esperar a 2019-20 para ver la primera promoción de Izaga.

Historia: dos colegios en uno

Irabia se hace mayor e Izaga está en sus inicios

El edificio de aulas del colegio Irabia, donde estudian los chicos, respira antigüedad, historia. Han sido muchos los alumnos de Pamplona y la Comarca que se han formado entre esas cuatro paredes. “La primera promoción salió en 1972 y desde entonces tenemos más de 4.500 antiguos alumnos. El 55% procede de la Chantrea, Rochapea, San Jorge, Burlada, Villava, Huarte, Berriozar, Ansoáin y diversos pueblos de alrededor. Nos ubicamos en un barrio obrero y muchos de los estudiantes se preparaban para ir a la industria, que en aquella época estaba en auge, aunque también hubo muchos que fueron a la universidad”, explica el director de Irabia, Mikel Elía, que reconoce que hoy en día el perfil de las familias que eligen este centro “es más variado, porque la sociedad navarra es más diversa. Tenemos un 10% de inmigrantes de 30 países”. En su opinión, el colegio Irabia-Izaga es “un buen reflejo de la sociedad navarra”.

En el año 2000, y justo al lado del edificio de aulas, se construyó un inmueble moderno para albergar al alumnado de Infantil. Fue la primera vez que se escolarizaban alumnas. “Hasta ese momento nuestros alumnos iban al colegio Ángel de Aralar, ubicado en Burlada, que no era nuestro pero como si lo fuera”, recuerda el director de Irabia y añade “ya en 2007 se ampliaron las instalaciones y juntamos a todos los alumnos y alumnas de Infantil en el nuevo edificio. También hay aulas para niños y niñas de 1 y 2 años”.

La demanda de las familias para que sus hijas pudieran optar por el mismo proyecto educativo que tenían sus hijos a partir de la etapa de Primaria llevó a los responsables a fundar el colegio Izaga en 2008-09. “Hasta ese momento, las familias escolarizaban a sus hijas en Infantil y luego les llevaba a Miravalles, que también ofrece educación diferenciada, Jesuitinas o Teresianas”, recuerda Elía. Las primeras alumnas de Primaria estudiaban en el actual edificio de Infantil. Pero llegó un momento en el que ya no había espacio para todas por lo que en 2012-13 tuvieron que trasladarse al antiguo edificio de Maristas, en la avenida Galicia, mientras se edificaba el nuevo colegio sito en Cordovilla. “En la actualidad tenemos más de 300 alumnas de entre 6 y 13 años y en septiembre estrenará su sede definitiva”.

Presente y futuro

Apuesta por la innovació y el bilingüismo

Durante este medio siglo de historia, el colegio Irabia-Izaga se ha mantenido “fiel al espíritu cristiano y al respeto por la libertad personal” y ha procurado, afirma Elía, “mantenerse en la vanguardia de la innovación educativa y esforzarnos en la formación humana de nuestros alumnos”. El colegio es bilingüe castellano-inglés “desde finales de los 90” y en el presente curso se ha incorporado al Progama de Aprendizaje en Inglés (PAI) del Gobierno foral. “En Bachillerato los alumnos se examinan del Advanced (nivel C1) y cursan Francés como segunda lengua extranjera desde 5º de Primaria”, asegura Elía.

Otra de sus señas de identidad es su apuesta por el Thinking Based Learning , TBL (Aprendizaje basado en el pensamiento). “Tratamos de desarrollar el pensamiento crítico y creativo y trabajamos para crear culturas de pensamiento y colaboración en el aula”, explica Elía. En este sentido, el director asegura que “estamos trabajando para lograr la certificación del National Center for Teaching Thinking, que requiere la impartición de un currículo que integre la enseñanza de destrezas del pensamiento y un 60% de profesores certificados como profesores TBL”. Asimismo, este colegio trabaja a destajo el aprendizaje cooperativo en el aula y las competencias comunicativa y digital.

También conceden mucha importancia al ámbito cultural y artístico. De hecho hay 300 escolares matriculados en la línea de música, donde el lenguaje musical está integrado en el horario escolar mientras que los instrumentos y agrupaciones se realizan después de clase. El colegio tiene escuela y orquesta de música propia, y ambas tendrán un protagonismo especial en el músical Leo y la paz, que se celebrará este sábado en la sala principal de Baluarte y en el que participaran unos 400 alumnos. “En el acto intervendrá la presidenta Barcina, después hablaré yo y entregaremos unas placas conmemorativas a tres de los promotores del centro”, apunta Elía.

De cara al futuro, el director asegura que el reto es “que vaya calando” un proyecto educativo que, asegura, “está muy bien definido” con el objetivo de “preparar al alumnadoo para el mundo al que se deberán enfrentar en su vida adulta”.

Cronología

  • Años 60. Un grupo de familias, impulsados por el fundador del Opus Dei, creo en 1964 el colegio Irabia, primero en la Rochapea y cuatro años después se trasladó a la Chantrea. Solo para chicos.
  • 2000. Comienza la Educación Infantil (mixta) y se construye un edificio en las mismas instalaciones del primer inmueble.
  • 2008-09. Se crea el colegio femenino Izaga para dar continuidad al proyecto educativo.

1.700 estudiantes.

El colegio en la actualidad escolariza a más de 1.700 escolares (600 de Infantil y 1 y 2 años, 300 chicas y 880 chicos) y cuenta con 940 familias y 200 profesionales..

Forth y el RTX2000

Forth o FORTH es un lenguaje de programación, un entorno de programación y un lenguaje de comandos de consola para ordenadores ideado por Charles H. Moore y Elisabeth Rather entre los años 1965 y 1970 en el National Radio Astronomy Observatory de Kitt Peak, Arizona.

Su nombre es una contracción de la palabra inglesa fourth, dado que sus creadores le consideraban destinado a la cuarta generación de computadoras, pero la primera edición del lenguaje fue preparada para un IBM 1130, que solo permitía nombres con una longitud máxima de cinco letras; su nombre se quedó ya para siempre en FORTH. Forth es deletreado a veces con todas las letras en mayúsculas siguiendo el uso acostumbrado durante los primeros años, aunque el nombre no es un acrónimo.

Inicialmente diseñado para una aplicación muy concreta, la astronomía (cálculo de trayectorias de cuerpos en órbita, cromatografías, análisis de espectros de emisión), en las fases tempranas de difusión del lenguaje se utilizó básicamente en observatorios y por astrónomos, pero evolucionó rápidamente hasta ser aplicable a casi todos los demás campos relacionados o no con esa rama de la ciencia (cálculos de probabilidad, bases de datos, análisis estadísticos y hasta financieros). En los últimos tiempos se utiliza, sobre todo en sistemas embebidos, y de misión crítica. Existen dispositivos procesadores con firmware FORTH fabricados con tecnología Rad-hard por su amplio empleo en entornos de satélite y militares.

Como curiosidad, un programa para la adquisición automática y continua de datos realizado en este lenguaje ha descubierto al menos la mitad de los cúmulos interestelares conocidos en la actualidad.

Forth es un lenguaje de programación de computadoras procedimental, estructurado, imperativo, reflexivo, basado en pila y sin comprobación de tipos. Forth ofrece tanto la ejecución interactiva de comandos (haciéndolo conveniente como shell para los sistemas que carecen de un sistema operativo más formal) como la capacidad de compilar secuencias de comandos para la ejecución posterior. Algunas implementaciones del Forth (usualmente las versiones tempranas o las escritas para ser extremadamente portable) compilan código enhebrado (threaded code), pero muchas implementaciones de hoy generan código de máquina optimizado como otros compiladores de lenguajes.

Una de sus importantes características es la utilización de una pila de datos para pasar los argumentos entre las palabras, que son los constituyentes de un programa en Forth, en términos formales equivalente a la notación polaca inversa RPN (Reverse Polish Notation), popularizado por algunas calculadoras, como la HP41C.

Aunque hace algún tiempo que no programo, fui uno de los pocos programadores españoles razonablemente versado en este lenguaje extensible. Hasta el punto que participé en un evento internacional organizado por Harris semiconductores , fabricante del RTX 2000. Todavía conservo el SDK y la placa de evaluación del dispositivo. Sobre la base del RTX 2000, posteriormente Intersil desarrolló el RTX 2010.

En la época en la que aparecieron el Sinclair ZX81 y el ZX Spectrum, también se fabricaron cientos de unidades del Jupiter ACE, ordenador supuestamente con vocación de entorno domestico, equipado con el lenguaje FORTH, como entorno por defecto. En todos los microordenadores de 8 bits de la época estaba disponible una versión del entrno FORTH cargable desde cassette, o desde disco flexible, cuando estos empezaron a aparecer.

Cross José Joaquín Esparza

El Cross José Joaquín Esparza se celebra en memoria de José Joaquín Esparza Sarasíbar, joven atleta y alumno del Colegio Irabia, que falleció trágicamente el 8 de julio de 1977.

Su muerte se produjo como consecuencia de un “montón” formado en el callejón de entrada a la plaza de toros, durante el tradicional encierro Sanferminero.

Sólo tenía 17 años.

Este cross escolar viene celebrándose de manera ininterrumpida desde 1978, por lo que en este año 2014 alcanzará su XXXVI edición, tratándose de la prueba deportiva de estas características más antigua de la Comunidad Foral de Navarra.

Este año 2014 se celebra en el que fue su colegio, que es el promotor del cross,  el Colegio Irabia (hoy en día Irabia-Izaga, por sus ramas masculina y femenina) , el 50 aniversario de su fundación.

Por este motivo, la próxima edición del Cross se celebrará el 6 de abril de 2014 en el recorrido del encierro, terminando en la plaza de toros

Mariano Royo Jiménez

Pintor y promotor cultural nacido en San Sebastián en 1949, pero residente en Pamplona desde los quince años. Murió en Pamplona el 10 de diciembre de 1985.

Fue mi profesor de dibujo y pintura en Irabia en los años 70.

Estudió en la Escuela de Artes y Oficios. Expuso por primera vez en el Museo de Navarra (1968) junto con Pedro SalaberriLuis Garrido y Alicia Osés. Tuvo unos primeros años difíciles, desempeñando diversos oficios como ayudante de chapista, trapero, etc… Conoció en la Escuela de Artes y Oficios a pintores de su generación como Azqueta, Salaberri, Javier Morrás, Osés, Joaquín Resano yJuan José Aquerreta, que formaban la “Escuela de Pamplona” según denominación del crítico Moreno Galván. De allí pasó a la Academia de San Fernando de Madrid, pero muy pronto la abandonó. Fue un artista fundamentalmente autodidacta.

Realizó un gran trabajo como profesor en el campo de las artes plásticas, ejerciendo en el Instituto Irabia de 1968 a 1977, en el Taller de Artes Visuales de los hermanos Morrás, y en su propia academia artística situada en la calle San Antón de Pamplona. Impulsó con Manterola y Salaverri la idea del Instituto Navarro de Arte Contemporáneo y trabajó para la creación de los primeros Festivales de Navarra, organizando el área de plástica del de 1983. Fomentó el Premio Internacional de Pintura ganando un accésit del mismo en 1984. Se encargó de la dirección de la Sala de Cultura de la CAN en Burlada durante un año y tuvo especial inquietud por las actividades culturales de la ciudad, como las crónicas de Juventud o las muestras de Artesanos.

En su obra se pueden distinguir tres etapas fundamentales:

1.- Figurativa: Denuncia de la realidad y atención a la expresión urbana de Pamplona. Es aquí donde se expresa el impacto entre la novedad incipiente y la tradición en vías de desintegración. Se trata de una pintura estática que algunos llamarán realismo mágico, formas que emplean grandes masas y colores planos, dulces y neutros. El uso de pintura acrílica aplicada en tabla o lienzo se convertirá en un sistema muy personal.

2.- En 1973 se aleja de las bases establecidas por la “Escuela de Pamplona” para marcar pautas más individuales. Continúa interesado en los efectos nocivos que cierto tecnicismo y la contaminación de la Naturaleza provocan en el hombre, pero cierto intimismo se plasma en su obra sin renunciar a una simbología mágica. Se vale de objetos cotidianos dispuestos de maneras peculiares, especialmente de mal gusto. Emplea distintas gamas de colores intensos para reflejar sus estados de ánimo.

3.- A partir de 1976 su intimismo avanza hacia un terreno surrealista, maravilloso, caracterizado por el uso de colores suaves y vivaces, que, mediante una luz intemporal, introducen la perspectiva que remarcará lo fantástico. Este tipo de pintura se combina con otra más vibrante, de tonos fuertes (rojos y negros) que provocan choques violentos. Los cuadros de esta última tendencia son una contraposición de hechos y símbolos para la creación de una situación compleja, distinta de la delicada atmósfera cromática que otras obras del mismo tiempo presentan.

Mariano Royo fue un pintor expresionista y muy vital. Un claro ejemplo de este rasgo es el cromatismo, medio principal de expresar su más hondo interior. Además de dedicarse a la pintura reflejó sus vivencias a través del cartelismo publicitario y el mural (murales de ingreso al Hospital de Navarra). Del mismo modo, se preocupó por la poesía y el cine, rodando un cortometraje sobre él Poblado de Santa Lucía que obtuvo el primer premio del Certamen Internacional de Cine Documental, Sección de Cine Vasco, de 1978. Realizó numerosas exposiciones, siendo seleccionado para ir a Praga con la muestra “Euskadi Margolaritzan 1977”. En 1980 y 1982 expuso de manera individual en Nueva York. Su obra se conserva en el Ayuntamiento de Pamplona, el Gobierno y Parlamento de Navarra, las Cajas de Ahorros Municipal de Pamplona y de Navarra, y colecciones privadas. En 1985 se celebró en la Ciudadela de Pamplona una exposición que recogía su trabajo de los dos últimos años. Sobre dicha exposición escribía el crítico Carlos Catalán en El Diario Vasco, el 11 de diciembre de 1985:

“Toda la fuerza, el magnetismo y la poesía de Mariano Royo están encerrados en estas telas; ellas hablan mejor que cualquier crónica de sus estados de ánimo cambiantes, de su humano flaquear, que las vicisitudes del tratamiento determinaban. Estos cuadros son jirones de piel, pedazos de alma estructurados y reinventados con inspiración genial, en un intento de defenderse contra la angustiosa percepción de su finitud. Sin embargo, se nos ha ido sereno y con las manos llenas, con una escuela esbozada pero pujante ya que a buen seguro ha de dar frutos espléndidos al arte vasco”.

Bibliografía

  • ARANAZ ZUZA I., Mariano Royo pintor, Pamplona, 1986.
  • MORENO GALVÁN, J. M., “La escuela de Pamplona”, Revista Triunfo, Madrid, 4 de abril de 1970.
  • Catálogo de la exposición, Mariano Royo. Pinturas 1982-1985, Pamplona, CAMP. 1985.

Fuente: Auñamendi Eusko Entziklopedia

Radio en Navarra: 75 años de historia a cuatro voces

Artículo de AINHOA PIUDO (PAMPLONA) par Diario de Navarra

  • La radio en Navarra ha cumplido 75 años. Teodoro González, Serafín Ramírez, Carlos Pérez Conde y William, cuatro locutores imprescindibles de ayer y de hoy, se encuentran para compartir recuerdos e impresiones.
  • William: “La radio que hay ahora me aburre soberanamente, porque todo el mundo hace lo mismo a la misma hora”

Un estudio de radio pamplonés es el punto de reunión entre los locutores Teodoro González, Serafín Ramírez, Carlos Pérez Conde y Enrique de Cía, mucho más conocido como William. Pero sólo físicamente. En realidad, el sitio de encuentro, el lugar común de todos ellos, es el amor por la radio, un medio que ha cumplido tres cuartos de siglo en Navarra. Hace 75 años que nacía Radio Navarra EAJ-6 en la calle Mayor de Pamplona, la que luego sería Radio Requeté y después Radio Pamplona.

Cuando estos cuatro locutores echan la vista atrás, se van entrelazando recuerdos y nombres relacionados con este medio, al que todos llegaron “por pura vocación”: el primer día que se enfrentaron a un micrófono; el trabajo “de artesanos” de los técnicos o controlistas; la obligatoriedad hasta el año 77 de conectar con el parte informativo de Radio Nacional; el día del año 75 en que la policía acudió al Festival de Villancicos Nuevos (de Radio Popular) para detener a Víctor Manuel en el Anaitasuna. Espacios y voces que marcaron una época y abrieron el camino de otros, como Micrófono infantil, Iruñerías, Discofilia, El tío Ramón, Don Goyo o el dominico José Luis Gago. Falta de medios y de libertad paliada con grandes dosis de ilusión y creatividad.

Una radio pirata en casa

El aterrizaje de algunos fue un tanto fortuito. Así lo recuerda, por ejemplo, Serafín Ramírez, muchos años director de Radio Nacional de España y Delegado del RTVE en Navarra, hoy ya prejubilado. “Era el año 58-59. Yo era técnico en Radio Tudela. Un día no había nadie, y me dijeron que entrara a hablar. Pensaron que tenía cualidades, y ahí empezó una carrera de casi medio siglo”, recuerda. Sin embargo, “el gusanillo estaba de antes”, reconoce, aunque nunca se había planteado convertirlo en un medio de vida. “Con 12 ó 13 años, yo ya tenía una pequeña emisora en casa con la que emitía en Onda Media”, apostilla. “Es decir, que tuviste la primera emisora pirata de aquí”, apunta William. “Seguramente”, sonríe el tudelano.

Carlos Pérez Conde también entró en el aire de sopetón. “Solía ir por Radio Popular, entonces en la plaza del Mercado, a alguna retransmisión de Osasuna. Un día, en un descanso, el locutor de turno me invitó a decir algo. Estaba muy nervioso, fue toda una sorpresa”, recuerda. Sin embargo, también tenía una experiencia previa haciendo una clase de programa en el frontón Labrit los viernes por la noche, con las distintas secciones del Oberena.

Teodoro González empezó en Tarazona, su ciudad de origen, en 1960. Allí, con motivos de unas misiones, se fundó una radio para facilitar el servicio religioso, una emisora que meses más tarde se convertiría en la COPE. “Fue muy fácil”, recuerda, “porque todos teníamos mucha afición. No pasé ningún nervio”, asegura. William no recuerda exactamente el día. “Empecé a colaborar en el programa que hacía Don Goyo en Radio Requeté, en Discofilia hacia el 66. Yo, que tuve un primer contrato como técnico de sonido, llegué a este medio por una doble afición: la radio y la música”, apunta. “Lo que sí recuerdo mejor es el primer programa que tuve como propio, un espacio de 3 ó 5 minutos que se llamaba La música del momento. Creo que corría el final del 68”, calcula. “No, tenía que ser ya el 69, porque el primer disco que presenté fue el Honky tonk woman, de los Rolling”, matiza. “Era un tema que no se había editado en España todavía, y nosotros pirateábamos a las emisoras piratas inglesas”, recuerda con una sonrisa. “Todavía estaba Joaquín Luqui”, apostilla.

Los cuatro coinciden en señalar que, por diversas circunstancias, aquella época fue un tiempo glorioso para la radio. Los logros individuales de cada uno, como haber ascendido desde un puesto raso hasta la dirección, les parecen pequeños cuando los comparan con la sensación de haber formado parte de un algo más grande, casi irrepetible. “Lo que más me ha llenado de satisfacción ha sido el equipo que hemos conformado desde los 70 en Radio Pamplona. En estos años han nacido programas estupendos y haber participado, por ejemplo, en los dispositivos para radiar los encierros y los Sanfermines en Ya falta menos o Fiesta en la calle es mi orgullo”, apunta González. “Para mí, lo mejor es haber estado un buen número de años trabajando en radio y disfrutando de ella, porque me gustaba lo que se hacía. Y también haberme convertido en una persona familiar para la audiencia”, apostilla William.

Una de las notas que ha teñido sus trayectorias es “el polifacetismo”, como apunta Pérez Conde. “Hemos hecho de todo, desde discos dedicados, lectura de necrológicas o las pérdidas y los hallazgos. Cuando la radio privada accedió a la información, a partir del 77, ya empezó a haber más concreción de tareas”, dice.

El parte, todo un símbolo

El final del Franquismo marcó un antes y un después para la programación en las ondas. Para empezar, la radio privada no podía hacer información. Y la obligatoriedad de conectar con el parte o diario hablado de RNE que tenían todas las emisoras ha quedado para la historia como todo un símbolo de esa falta de libertad.

Eso terminó en 1977. “Ése fue el primer cambio radical. El otro, fue el tecnológico. En pocos años, hubo una transformación espectacular”, asegura Pérez Conde, “que nos permitió hacer cosas mucho más atrevidas e imaginativas”. La desaparición de la censura fue clave. “¿Os acordáis cuando teníamos que llevar a sellar de víspera los guiones a la delegación del ministerio de Información y Turismo, en Carlos III?”, rememora Teodoro González. “¡Fíjate qué absurdo!”, comenta. Aunque la permisividad en los últimos años hizo más llevadero el trabajo. “Aquello era imposible de sostener pero, de esta manera, ellos se cubrían las espaldas si había algún problema”, cree William. “Sí, era una forma de curarse en salud por si alguien protestaba”, ratifica Pérez Conde.

Hoy, mimetismo total

“La radio musical ya no existe, es un hilo musical. Cuanta menos palabra haya, parece que se vende más. La radio que hay ahora en España me aburre soberanamente, porque todo el mundo hace lo mismo a la misma hora. Se ha perdido absolutamente la personalidad. No existen programas de autor, sólo hay política, y todo es opinión. La única que se salva es la pública, que mantiene Radio Clásica y Radio 3”. Así de crítico se muestra William con el panorama radiofónico actual. Y los demás asienten. “Está claro que todas las cadenas están estructuradas igual: en magazines y tertulias. Y eso da un poco de rabia. También es cierto que el conductor y el equipo le dan un toque distinto, y por eso no es lo mismo la Cope que la Ser”, matiza González. En lo que no se muestran tan de acuerdo es en la vigencia de esta fórmula. “Pienso que se está agotando, porque faltan ideas”, opina Ramírez. “Ya, pero hasta que no deje de ser rentable, la mantendrán”, contrapone González.

Una radio de Navarra

Pérez Conde echa especialmente de menos más programación local. Es más, va un poco más allá. y cree que es necesaria “una radio de Navarra”, sugerencia a la que se adhieren todos. “El Gobierno de Navarra se empecinó en hacer una televisión, pero nunca se preocupó en hacer una radio pública de la comunidad”, lamenta Pérez Conde. “Una radio de Navarra sólo lo puede hacer la cadena pública”, asegura Ramírez. “Es evidente que no será rentable, pero es que ése no es el objetivo de lo público”, argumenta. A lo que William añade: “La segunda parte de esta historia es que la audiencia no respalda a la radio local”, reflexiona, “pero pienso que este medio debe mantenerse al margen de las guerras de share que hay en la televisión”, dice.

El futuro, incierto

“Nadie sabemos exactamente hacia dónde camina el medio. La radio digital está paralizada: se emite, pero apenas hay receptores, y son carísimos”, cree Ramírez. “El futuro es Internet y las descargas individualizadas”, arguye Pérez Conde. “Mi hijo, a través de internet, hace radio, y me habla de miles de descargas de un programa de jazz que no se emite en ningún sitio”, señala el locutor de Radio Pamplona, que también pone de manifiesto “el anacronismo legal” que supone que todavía las licencias de radio sean concesiones administrativas a plazo determinado. González, en cambio, no ve tan claro que el futuro sea la radio a la carta. “Sí, será muy avanzado, pero es complicado. Así desaparece uno de los valores añadidos: el de la compatibilidad. Hay, por ejemplo, muchas amas de casa que siguen escuchando la radio mientras hacen otra cosa, y eso se pierde”, incide.

Y es que compatibilidad, la inmediatez y el vínculo emocional que se establece en las ondas siguen siendo los punto fuertes del medio. “Yo siempre he hablado pensando en un oyente. Y como oyente, siempre he creído que me hablaban a mí”, concluye William.